Estos días todo ha estado raro, este desenlace se tornó de forma extraña. Estos días… estos días sin verte parecen interminables. Tú
siempre has sido mi pequeño Oasis, el que me aparta de la Odisea a la que
llamamos “rutina”, que me carcome y me consume lentamente.
¿Por qué en estas últimas horas siento que has cambiado? ¿Has cambiado, o
he cambiado yo?
¿Por qué ya no veo las cosas desde la gama de matices que solías
proporcionarme? Ahora observo mi entorno en blanco y negro, las calles se ven opacas,
las personas parecen hipócritas dentro de su diplomacia, ¿pero no han sido
siempre así? Hipócritas conformistas, fariseos jugando a ser optimistas.
Ahora se supone que debo esperar, debemos esperar, ¿esperar a qué? Si algo
he aprendido en estos días ha sido a esperar, pero poco a poco la paciencia se
vuelve insuficiente, y la espera se alarga en un sinfín de horas, de días. El
tiempo es mezquino y sólo consigo alimentarme de recuerdos, de aquella época cuando
en mi vida había tiempo para escapar de mí misma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario