viernes, 5 de octubre de 2012

Desconocido


Lo vi entrar al restaurante.  Él me miró y me sonrió, le devolví la sonrisa; le dije un “Hola” cordial e indiferente, el cual me respondió de igual manera.
Iba de la mano con ella, se veía feliz. Lo noté en sus ojos que sólo alcanzaban a mirarla a ella, como si en aquél lugar no existiese nadie más. 
Sus labios… pronunciaban en un bajo tono de voz palabras, que sólo podían ser escuchadas por aquella chica. Sentí nostalgia, al ver esos labios que hace pocos meses solía besar, y en ese momento besaban a otra.
Él le hablaba al oído, ella se reía, probablemente estaba halagándola; la felicidad de ese momento se notaba a distancia, y conmovía a cualquiera que observara la escena.  Aunque el lugar estaba lleno de personas, ellos parecían alejados.
Él apretó sus mejillas, ella se molestó e hizo una mueca, él la besó con ternura  y ella aceptó el soborno. Él de vez en cuando volteaba a mirarme con cierta lástima, quién sabe que habrá pensado al verme sentada en aquella mesa, sola.
Ellos seguían besándose, jugueteando y discutiendo de manera ilógica. No pude aguantar tanto derroche de amor, tenía un nudo en la garganta y no parecía posible deshacerlo.
Me levanté de mi silla, dejé la propina en la mesa y abandoné el lugar; él no me vio, seguro no debió haber notado mi ausencia, estaba muy ocupado haciendo feliz a aquella mujer que tenía a su lado.
Al cruzar la puerta de aquél restaurante dejé escapar un par de lágrimas, los recuerdos aparecieron de manera inesperada, los momentos que pasé a su lado regresaron a mi mente.
Qué difícil es mirar a la persona que en algún momento de mi vida fue la más importante, ahora está siendo feliz y no es a mi lado. Qué difícil es encontrármelo en la calle, y sólo fingir que es un desconocido.

martes, 2 de octubre de 2012

Despedida inconclusa


Todavía recuerdo ese día… de haber sabido que esa sería la última vez que estaría a tu lado hubiese hecho más, hubiese dicho más.

Pude haberte dicho lo mucho que te quería, pero no era necesario; Sé que lo sabías, lo sentías. Pude haberte besado más, pude haberte abrazado más. 
Tantas cosas que pude haber hecho… cada día lo imagino y termino en medio de una tormenta, entre recuerdos de lo que nunca sucedió.

Cada día que pasé a tu lado fue un regalo, así me gusta llamarles; siempre inesperados y cada vez mejores. 

Lamentablemente esos momentos nunca fueron suficiente para ti. Dejaste nuestra historia por la mitad, sólo para darle vida a otra historia ya finalizada.
Aún así sigo extrañándote, y sigo imaginando como sería todo si esa sólo hubiese sido una despedida más, y no la última.

"Porque dejó olvidado su amor sin despedida, igual que una maleta tirada en el andén" - José A. Buesa.