lunes, 31 de diciembre de 2012

Embriaguez musical.


En algunos momentos, cuando siento la inmensidad de alguna melodía quisiera estar a tu lado. Sucumbir ante el profundo deleite que proporciona una buena tonada, ceder temporalmente a la libertad… Y así nos vamos despojando de las palabras, del nihilismo de las palabras.

En esos momentos, cuando me siento totalmente desligada de mi orgullo sólo anhelo tenerte abrazado a mí, sin decir una palabra. Mientras dejamos que el placer se extienda y se diluya entre los caudales de la música.Y disfruto al mirarte bailar, dejándote llevar por cualquier ritmo. Así no tengas idea de lo que haces, disfruto mirándote, porque para mí es la escena más conmovedora que he visto. Luego no puedo resistirme ante el impulso de bailar a tu lado, balancearnos juntos; después de percatar que hemos pasado un par de minutos pisándonos los pies, bailando a nuestro ritmo (diferente al de la canción). Nos reímos, nos besamos, y el beso lleva a la caricia, y la caricia a su continuación.

Así sin notarlo acabamos totalmente embriagados, dulcemente embriagados por la música.

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